Editorial:Los operativos pasan y las infracciones se repiten: ¿qué está fallando?

Editorial:Los operativos pasan y las infracciones se repiten: ¿qué está fallando?

Durante las últimas semanas, los informes policiales de Marcos Juárez y la región mostraron una escena que se repite una y otra vez. Operativos conjuntos entre Policía, Guardia Urbana, inspectores de tránsito y fuerzas especiales terminaron con el secuestro de motocicletas y otros vehículos por falta de documentación, ausencia de seguro obligatorio, licencias vencidas o inexistentes, patentes irregulares y modificaciones no permitidas.

Los números son contundentes. El 25 de abril, un operativo realizado en Monte Buey dejó como saldo el secuestro de 6 motocicletas por distintas irregularidades administrativas y de tránsito. Al día siguiente, en Leones, un procedimiento de similares características concluyó con el secuestro de otras 7 motocicletas.

El 8 de mayo, en Marcos Juárez, un Operativo Potenciado Interfuerzas desarrollado junto a personal de Tránsito Municipal, Guardia Urbana, Guardia de Infantería y Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) arrojó como resultado el secuestro de más de 10 motocicletas por incumplimientos al Código de Convivencia Ciudadana y ordenanzas municipales.

El 17 de mayo se realizó un nuevo Operativo Potenciado en Marcos Juárez, con controles en distintos puntos de la ciudad y el secuestro de diversos vehículos por infracciones a normativas vigentes. Aunque el informe oficial no detalló la cantidad exacta de unidades retenidas, confirmó que quedaron a disposición del Juzgado de Faltas.

Finalmente, el 31 de mayo, en el marco de tareas preventivas desarrolladas en conjunto entre fuerzas policiales, guardias urbanas e inspectores de tránsito de Leones, Monte Buey, General Roca y Marcos Juárez, se concretó el secuestro de 9 motocicletas por distintas irregularidades administrativas.

Solamente tomando los procedimientos con cifras oficiales informadas durante el último mes, el saldo supera las 30 motocicletas secuestradas. Si además se consideran operativos realizados en semanas anteriores en Marcos Juárez y la región, la cifra asciende a varias decenas más, reflejando una problemática que aparece de manera constante en cada informe policial.

Sin embargo, la noticia quizás no sea la cantidad de vehículos secuestrados. La verdadera pregunta surge cuando se observa que los motivos son prácticamente los mismos en cada operativo. Cambian las fechas, cambian los lugares y cambian los conductores, pero las infracciones vuelven a aparecer.

Frente a esta realidad, resulta inevitable preguntarse qué está fallando.

  • ¿Los controles siguen detectando una problemática que nunca logró corregirse?
  • ¿Existe una falta de conciencia sobre la importancia de circular con la documentación en regla?
  • ¿Las sanciones no alcanzan para desalentar las conductas irregulares?
  • ¿O simplemente los operativos están exponiendo una situación que durante mucho tiempo permaneció naturalizada?

Los procedimientos interfuerzas han demostrado capacidad para detectar irregularidades y retirar de circulación vehículos que incumplen las normas vigentes. Pero al mismo tiempo, cada nuevo operativo deja al descubierto una realidad que persiste. Y allí aparece el desafío más complejo: no sólo controlar, sino lograr que cada vez menos ciudadanos lleguen a un control en infracción.

Porque si después de semanas de operativos, controles vehiculares y secuestros, los resultados continúan mostrando las mismas faltas —ausencia de licencia, falta de seguro, documentación incompleta o modificaciones antirreglamentarias—, la discusión ya no pasa exclusivamente por la eficacia de los procedimientos.

La reflexión de fondo es otra. El problema no es que se hagan controles. Por el contrario, los controles cumplen la función para la que fueron creados.

Lo que debería llamar la atención es que, operativo tras operativo, sigan apareciendo exactamente las mismas irregularidades

Los números pueden variar de una localidad a otra. Pueden aumentar o disminuir según la intensidad de los controles. Pero detrás de cada motocicleta secuestrada hay una pregunta que sigue esperando respuesta: ¿qué hace falta para que el cumplimiento de las normas deje de depender de un operativo y pase a formar parte de la conducta cotidiana de quienes circulan por la vía pública?

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