Marcos Juárez, entre el desencanto y el repliegue: la política busca sobrevivir al malestar social

Marcos Juárez, entre el desencanto y el repliegue: la política busca sobrevivir al malestar social

La sociedad marcosjuarense llega dividida frente a Milei y Llaryora, cuestiona con dureza la gestión municipal y reclama respuestas ante la crisis industrial, sanitaria y tributaria.

En ese escenario, el vecinalismo vuelve a ocupar el centro de la escena.

Marcos Juárez atraviesa una elección atravesada por una sensación difícil de disimular: el desencanto con la política tradicional.

La sociedad marcosjuarense llega dividida entre lo que piensa del gobierno de Javier Milei y el de Martín Llaryora, mientras el rechazo a la gestión de Majorel aparece con una intensidad que sorprende. A esto se suman los despidos en Metalfor, en medio de una crisis que golpea al sector metalúrgico, y el cierre de la única clínica que atendía a unos 5.000 adultos mayores afiliados al PAMI.

Como si fuera poco, también crece el malestar por la presión impositiva provincial.

En ese contexto, las listas parecen construirse más desde la incertidumbre y el reclamo ciudadano que desde las grandes estructuras partidarias.

La pregunta es inevitable: ¿está comenzando a romperse el vínculo entre la dirigencia y su electorado incluso en los escenarios políticos más pequeños?

Marcos Juárez, aquella ciudad-pueblo que durante años fue presentada como laboratorio de experiencias políticas nacionales, podría estar mostrando una tendencia más profunda: el rechazo a la política también comienza a expresarse en los ámbitos más domésticos.

El regreso del vecinalismo

El exintendente Pedro Dellarossa, de Marcos Juárez Puede, tomó distancia de las grandes marcas partidarias que alguna vez acompañaron su carrera.

Años atrás, Dellarossa abría las puertas de la ciudad a Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, generando un fuerte entusiasmo entre sus seguidores. Hoy, en cambio, eligió refugiarse en su mesa chica y conformar una lista con dirigentes de su núcleo de confianza.

Ni siquiera incorporó el lugar que Luis Juez, quien salió a respaldarlo, pretendía poner en juego en el Concejo.

Dellarossa decidió no llevar cerca de su nombre las marcas del PRO, el Frente Cívico ni La Libertad Avanza.

El movimiento tiene una lectura política evidente: en un escenario donde las etiquetas nacionales generan adhesiones pero también rechazos, el candidato busca preservar su identidad local.

Algo similar ocurre con Verónica Crescente, que recuperó la histórica Unión Vecinal, aquella fuerza que gobernó Marcos Juárez desde la recuperación democrática hasta el desembarco de Cambiemos.

Crescente también parece haber entendido el nuevo clima político: menos nombres nacionales, menos estructuras tradicionales y mayor énfasis en lo local.

Ya no quiere quedar asociada a Juan Schiaretti, quien había sido su impulsor en 2022, cuando Dellarossa comenzó a observarla como una posible amenaza a sus aspiraciones.

Ahora, el vecinalismo aparece renovado, con rostros nuevos y poca experiencia política.

Y eso puede convertirse tanto en una debilidad como en una fortaleza.

En una ciudad donde el padrón incorporó a jóvenes que votarán por primera vez, la ausencia de una larga trayectoria política puede ser presentada como una virtud y no como una carencia.

Las huellas de Llaryora

El movimiento más llamativo aparece en el espacio del cordobesismo.

Martín Llaryora decidió quitarle el sello oficial a su exfuncionario Germán Font. La decisión tiene lógica: el peronismo históricamente encontró dificultades para hacer pie en Marcos Juárez.

Pero eso no significa que el gobernador haya desaparecido del armado.

Por el contrario, las huellas del oficialismo provincial aparecen en Generación Marcos Juárez.

Eduardo Foresi, histórico candidato a intendente del peronismo, encabeza la lista para el Concejo. A su lado aparecen dirigentes provenientes de distintos espacios, entre ellos Santiago Lambertucci, exreferente de la Unión Vecinal, y Jorge Brunori, médico venterinario del INTA y representante del sector productivo.

La estrategia es clara: construir una alternativa transversal y evitar que la identidad peronista sea el centro de la propuesta.

El repliegue de Diego Heredia, referente del Frente Renovador, terminó de ordenar el tablero. Bajó su lista y, según admiten en el cordobesismo, el peronismo concurrirá unido, aunque con un perfil deliberadamente bajo.

Una elección que puede decir mucho más

Lo que ocurre en Marcos Juárez excede una elección municipal.

La ciudad está poniendo a prueba una hipótesis que puede repetirse en otros territorios: cuando las grandes marcas políticas pierden capacidad para explicar o resolver los problemas cotidianos, el electorado comienza a mirar hacia opciones más cercanas, locales y conocidas.

La industria, el empleo, la salud de los adultos mayores, los impuestos y la gestión municipal pesan más que las discusiones partidarias.

Por eso, el vecinalismo vuelve a aparecer como refugio.

Dellarossa busca despegarse de las etiquetas nacionales. Crescente recupera una identidad histórica. El cordobesismo intenta esconder sus marcas detrás de una construcción transversal.

Todos parecen haber entendido lo mismo: en Marcos Juárez, esta vez, quizás la elección no se gane hablando de los partidos, sino hablando de la ciudad.

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