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Marcos Juárez vota: una elección que empezó con Majorel y termina en manos de los vecinos

Es la única elección ejecutiva de Córdoba durante 2026. Siete candidatos competirán por la intendencia y cerca de 25 mil vecinos están habilitados para votar.

Cadena Sudeste·8 min de lectura
Marcos Juárez vota: una elección que empezó con Majorel y termina en manos de los vecinos
Marcos Juárez vota: una elección que empezó con Majorel y termina en manos de los vecinos
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por Ricardo Agusti

Marcos Juárez vuelve a las urnas

Después de meses de movimientos, rupturas, negociaciones, nombres que aparecieron y otros que quedaron en el camino, la ciudad llega finalmente al domingo 6 de septiembre con una elección que, aunque es municipal, consiguió otra vez algo que parece ser parte de su destino político: trascender sus propios límites.

Es la única elección ejecutiva de Córdoba durante 2026.

Siete candidatos competirán por la intendencia y cerca de 25 mil vecinos están habilitados para votar.

Pero para entender esta elección hay que mirar un poco más atrás.

Porque antes de Dellarossa estuvo Majorel.

Y la decisión de Sara Majorel de no buscar la reelección cambió completamente el tablero.

La decisión de Sara

Sara Majorel hizo historia en Marcos Juárez.

Fue la primera mujer elegida intendenta de la ciudad y llegó al gobierno municipal en 2022 como continuidad del espacio político que durante años había tenido en Pedro Dellarossa a su principal referente.

Cuatro años después, tenía la posibilidad constitucional y política de intentar la reelección.

No lo hizo.

El 18 de junio confirmó que no sería candidata nuevamente y anunció, además, que dejaría la actividad política. La decisión produjo un verdadero reordenamiento del escenario electoral y dejó el camino mucho más despejado para el regreso de Dellarossa.

La explicación pública de Majorel fue presentada como una decisión personal.

Pero la política pocas veces se explica solamente por las razones que se expresan en público.

Durante los meses previos, la gestión había atravesado cuestionamientos, internas y un deterioro de la relación política con quien había sido su principal padrino político.

Cadena Sudeste registró las críticas, el quiebre entre ambos y el clima de hartazgo que se expresó en distintos sectores de la ciudad.

Incluso dirigentes cercanos al oficialismo reconocieron que hubo situaciones que presionaron a Majorel para tomar la decisión.

¿Fue solamente una decisión personal?

¿Fue una forma de evitar una derrota?

¿Fue una manera de preservar lo realizado durante su gestión?

¿O fue, como muchos interpretaron, una decisión política destinada a favorecer las posibilidades de regreso de Dellarossa frente a un escenario de menor respaldo ciudadano?

Probablemente haya un poco de todo.

Lo cierto es que sin la decisión de Majorel, la elección de 2026 sería otra elección.

La primera mujer intendenta y el final de un ciclo

Hay algo que la discusión electoral no debería borrar.

Sara Majorel fue la primera mujer electa para conducir los destinos de Marcos Juárez.

Su administración deja obras, proyectos y una defensa permanente de un modelo de gestión basado en el equilibrio fiscal, la infraestructura y la continuidad de políticas desarrolladas durante los últimos doce años. La propia intendenta, en sus últimas apariciones públicas, puso el acento en terminar obras antes de concluir su mandato como la refuncionalización del centro y reivindicó buena parte del camino recorrido.

También deja cuestionamientos.

Eso forma parte de cualquier balance democrático.

Una gestión que gobernó cuatro años debe ser evaluada por lo que hizo, por lo que no hizo y por las expectativas que pudo o no satisfacer.

Y esa evaluación, finalmente, no la hacen los dirigentes.

La hacen los vecinos.

La elección del domingo será, inevitablemente, también un juicio sobre estos últimos cuatro años.

Aunque Majorel no esté en la boleta.

Dellarossa aprovechó el espacio

El retiro de Majorel abrió la puerta.

Pedro Dellarossa decidió atravesarla.

El exintendente volvió a convertirse en el centro de la escena y lo hizo con una estrategia que combinó identidad local y apoyos de dirigentes de otras escalas.

Pero hay una diferencia con 2014.

Esta vez no hay una gran coalición nacional detrás de su candidatura.

Dellarossa compite con Marcos Juárez Puede, un sello propio.

Sin embargo, sobre el final de la campaña, la presencia de dirigentes nacionales volvió a aparecer.

Luis Juez y Gabriela Michetti acompañaron al candidato.

Patricia Bullrich y Mauricio Macri también hicieron explícito su respaldo, en una estrategia que inevitablemente volvió a nacionalizar una elección que, en los papeles, debería discutirse sobre todo por el futuro de una ciudad.

No es casualidad.

Marcos Juárez tiene una historia reciente que la convirtió en una vidriera política.

Y Dellarossa conoce perfectamente el valor simbólico de esa vidriera.

Font eligió otro camino

Germán Font, candidato de Generación MJ, llegó a la elección por una vía diferente.

Tiene el respaldo del gobernador Martín Llaryora y representa una alternativa que conecta la elección municipal con el oficialismo provincial.

Pero Font decidió no hacer de ese respaldo el eje visible de su campaña.

No hubo una nacionalización comparable a la que rodeó a Dellarossa.

No hubo una campaña construida alrededor de grandes nombres externos.

El discurso buscó mantenerse más cerca de los problemas cotidianos de Marcos Juárez.

La paradoja es interesante.

Mientras Dellarossa, que compite con un sello local, consiguió llevar dirigentes nacionales al escenario electoral, Font, que cuenta con el respaldo del gobernador, evitó convertir esa relación en el protagonista de su campaña.

Dos estrategias.

Dos lecturas.

Una misma elección.

Y hay otros cinco candidatos

Pero Marcos Juárez no es una elección de dos.

Ese es otro punto que vale la pena recordar antes de entrar al cuarto oscuro.

Además de Dellarossa y Font, la ciudad tendrá otras cinco alternativas.

Verónica Crescente, por la Unión Vecinal, representa el regreso de un espacio con una identidad histórica en Marcos Juárez y vuelve a poner sobre la mesa una mirada esencialmente local.

Gerardo Pasquali, por Marcos Juárez Despierta, integra otra de las alternativas que buscarán capitalizar el voto de quienes pretenden una opción diferente a las dos principales estructuras.

Juan Carlos Escobar, por el Partido Libertario, expresa el espacio de quienes buscan trasladar al ámbito municipal una mirada vinculada con las ideas libertarias.

Ana Elzaurdia, por Una Nueva Oportunidad (UNO), completa otra de las alternativas electorales.

Y Jorge Antonio Bolcatto, por Encuentro Vecinal Córdoba, completa la nómina.

Siete candidatos.

Siete propuestas.

Una sola ciudad.

Por eso, la elección no debería convertirse en una encuesta entre dos nombres ni en una medición nacional entre dirigentes.

Hay una ciudad que tiene problemas concretos que deberán ser resueltos por quien gane.

La nacionalización puede ser atractiva. Pero el lunes hay que gobernar

Los dirigentes nacionales pueden ayudar a ganar una elección.

Los gobernadores pueden aportar estructura.

Los partidos pueden aportar fiscales.

Los equipos de campaña pueden aportar comunicación.

Pero ninguno de ellos va a tener que resolver el problema del tránsito, la seguridad, la infraestructura, los servicios, el desarrollo productivo, la vivienda, la salud, la educación o las cuentas municipales.

Eso le corresponderá al próximo intendente.

Y por eso sería saludable que, después de esta campaña, Marcos Juárez vuelva a discutir sobre Marcos Juárez.

Porque una elección municipal puede ser una señal política.

Puede ser leída desde Córdoba.

Puede ser observada desde Buenos Aires.

Puede incluso convertirse nuevamente en una fotografía del humor político argentino.

Pero la vida de los vecinos seguirá ocurriendo en Marcos Juárez.

La última palabra no la tienen los dirigentes

Hay una última cuestión que merece más atención que cualquier encuesta.

La participación.

En un escenario político en el que crece el desencanto y muchos ciudadanos sienten que las elecciones no cambian demasiado las cosas, la respuesta no debería ser abandonar las urnas.

Debería ser exactamente la contraria.

Participar.

Votar.

Elegir.

Controlar.

Exigir.

Porque la democracia municipal es, quizás, la forma más concreta de democracia.

El intendente está cerca.

Los concejales viven en la ciudad.

Las obras se ven.

Los servicios se padecen.

Los impuestos se pagan.

Las decisiones impactan directamente en la vida cotidiana.

Por eso, votar intendente no es un trámite menor.

Es decidir quién administrará los recursos de todos.

Es decidir quién tendrá la responsabilidad de conducir la ciudad durante cuatro años.

Es decidir quién deberá rendir cuentas.

El domingo termina la campaña. Empieza la responsabilidad

Sara Majorel decidió no competir.

Dellarossa volvió a competir.

Font intenta dar el salto desde el esquema provincial hacia el gobierno municipal.

Crescente vuelve a poner a la Unión Vecinal en carrera.

Pasquali, Escobar, Elzaurdia y Bolcatto buscan también convencer a los vecinos de que existe una alternativa.

Todos tuvieron su oportunidad de hablar.

Todos tuvieron su momento.

Ahora corresponde hablar a los ciudadanos.

Y hay una diferencia enorme entre mirar una elección y participar de ella.

La elección no pertenece a los candidatos.

No pertenece a los partidos.

No pertenece a los dirigentes nacionales.

No pertenece al gobernador.

No pertenece siquiera a quienes gobernaron la ciudad durante los últimos doce años.

La elección pertenece a los vecinos.

Marcos Juárez tiene una nueva oportunidad de demostrar que puede discutir políticamente, cambiar cuando lo considera necesario, reconocer lo que se hizo bien y elegir lo que considera mejor para su futuro.

Por eso, más allá de quién gane y quién pierda, hay una primera victoria que debería ser de todos:

que los vecinos vayan a votar.

Porque cada voto fortalece la legitimidad del próximo gobierno.

Porque una mayor participación mejora la calidad institucional.

Y porque una ciudad que participa es una ciudad que se hace responsable de su propio destino.

Este domingo, Marcos Juárez decide. Y esta vez, como siempre, la última palabra la tienen los vecinos.

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