Curiosidades y Salud: ¿El celular reemplazó al chupete? La mirada del Dr. Omar Magnetto
El especialista abordó el impacto de las pantallas en la salud visual y puso el foco en el uso que hacen los niños. Recomendó límites, pausas y más actividades al aire libre.

El uso cotidiano de celulares, televisores y computadoras genera consultas vinculadas con la salud visual. El Dr. Omar Magnetto analizó los efectos de la exposición prolongada a las pantallas y diferenció los mitos de los problemas que realmente pueden provocar.
La entrevista fue realizada por Candela Agusti en el espacio “Curiosidades y salud”, donde también se abordaron la miopía, la sequedad ocular, las recomendaciones para descansar la vista y el frecuente “titileo” del párpado.
Las pantallas no dañan directamente los ojos
“Las pantallas por sí mismas no dañan a los ojos”
El especialista explicó que el principal efecto de permanecer frente a una pantalla durante mucho tiempo está relacionado con la disminución del parpadeo. Al concentrarse en las imágenes, las personas parpadean menos y, muchas veces, de manera incompleta.
Esto puede generar mayor exposición de la superficie ocular al ambiente y provocar sensación de sequedad, arenilla, ardor y lagrimeo. El efecto puede intensificarse en ambientes calefaccionados o refrigerados, donde la humedad del aire disminuye.
El celular como nuevo “chupete”
Uno de los aspectos que más preocupa es el vínculo de los niños con las pantallas. Magnetto describió una situación que observa con frecuencia: el celular utilizado como recurso para entretener a los más chicos.
“Ese chupete que ya no es un chupete, sino que es un chupete con forma de celular”
La idea apunta a la dependencia que puede generarse cuando la pantalla se convierte en una fuente permanente de entretenimiento. Frente a esto, planteó la importancia de establecer límites y horarios.
También remarcó la necesidad de que los niños tengan actividades al aire libre y puedan descubrir texturas, desarrollar su imaginación y acceder a estímulos que no estén previamente elaborados por una pantalla.
Más actividades al aire libre
Otro de los temas abordados fue el aumento de la miopía, especialmente observado en grandes ciudades. El especialista vinculó este fenómeno con la reducción de las actividades al aire libre y el incremento del tiempo que los niños pasan en espacios cerrados y frente a pantallas.
En este punto, recordó un trabajo realizado en el Centro de la Visión, donde se observó que el porcentaje de niños y jóvenes miopes en Marcos Juárez y la región era bajo en comparación con grandes ciudades.
Según explicó, que los chicos tengan la posibilidad de ir a la escuela, a la plaza y desarrollar actividades al aire libre representa una ventaja para estas localidades.
La regla 20-20-20 para descansar la vista
Para quienes pasan muchas horas frente a una pantalla, Magnetto recomendó incorporar pausas durante la jornada.
La denominada regla 20-20-20 consiste en que cada 20 minutos se realice una pausa de 20 o 30 segundos para parpadear, cerrar los ojos y mirar a lo lejos, a más de 15 o 20 metros.
También recomendó alternar la posición de la mirada, evitar ambientes excesivamente calefaccionados o refrigerados y, ante la presencia de molestias, recurrir a una consulta profesional.
Qué significa cuando “titila” el párpado
El frecuente “titileo” del párpado también formó parte de la conversación. Magnetto explicó que suele producirse por pequeñas contracciones de un músculo ubicado debajo de la piel de los párpados.
En la mayoría de los casos, se trata de un fenómeno sin trascendencia clínica que aparece y desaparece. El estrés, la tensión, las preocupaciones y la falta de descanso pueden favorecer su aparición.
La situación requiere mayor atención cuando el movimiento es continuo, muy molesto o se acompaña de contracciones de otros músculos de la cara. En esos casos, planteó la necesidad de realizar una consulta médica y, eventualmente, recurrir a un neurólogo.
Moderación frente a una vida cada vez más digital
El avance de las pantallas atraviesa cada vez más actividades cotidianas, desde el entretenimiento hasta el estudio y el trabajo. Para Magnetto, todavía se están conociendo algunos de sus efectos a largo plazo.
Por eso, planteó la necesidad de evitar posturas extremas y encontrar un punto de equilibrio entre el tiempo de exposición, el descanso, la actividad física y las actividades al aire libre.
La recomendación central fue la moderación: incorporar pausas, reducir el uso excesivo y, especialmente en los niños, evitar que el celular se transforme en el único recurso para entretenerse.

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