Ruptura política y fuerte reacción de los vecinos: críticas, ironías y pedidos de renovación tras el quiebre entre Dellarossa y Majorel

Ruptura política y fuerte reacción de los vecinos: críticas, ironías y pedidos de renovación tras el quiebre entre Dellarossa y Majorel

La decisión de Pedro Dellarossa de romper políticamente con la intendenta Sara Majorel generó una inmediata y encendida reacción en las redes sociales de Cadena Sudeste donde vecinos de Marcos Juárez expresaron desde apoyo hasta un profundo rechazo a ambos dirigentes.

Los comentarios dejaron en evidencia un clima de hartazgo, desconfianza y confusión frente al escenario político local.

Entre las críticas más reiteradas aparece la sensación de “más de lo mismo”.

Varios usuarios manifestaron que la ruptura no representa un cambio real, sino una interna entre dirigentes que ya gobernaron la ciudad.

“Esta historia ya la pasamos”, señalaron algunos, mientras otros compararon a Dellarossa con dirigentes “sin bandera política” que se mueven según conveniencia.

La figura de la intendenta Sara Majorel también fue duramente cuestionada.

Comentarios señalaron retrocesos en la ciudad, falta de obras, problemas de limpieza, infraestructura y abandono de sectores periféricos.

Incluso hubo quienes reclamaron auditorías para conocer en qué se gastaron los fondos públicos y por qué muchas obras prometidas no se concretaron.

Dellarossa, por su parte, recibió críticas por su gestión pasada, presuntos favoritismos, falta de explicaciones sobre obras inconclusas y por haber impulsado a la actual intendenta.

“Si él la puso, ahora debería hacerse cargo”, fue una de las frases que más se repitió. También se cuestionó su indefinición partidaria y posibles alianzas futuras.

No faltaron los comentarios irónicos y burlas, con referencias a “panquequismo”, comparaciones con figuras nacionales y dudas sobre la coherencia política del exintendente. Al mismo tiempo, un sector minoritario expresó su apoyo a Dellarossa, apelando a su arraigo en la ciudad y al recuerdo positivo de su padre, destacando su trayectoria.

Otro punto fuerte fue el pedido de renovación política.

Muchos vecinos reclamaron dirigentes nuevos, jóvenes, capacitados y con verdadera vocación de servicio, alejados de los “mismos de siempre”, los “ñoquis” y las prácticas que, según denuncian, se repiten gestión tras gestión sin mejoras visibles para la comunidad.

En síntesis, la ruptura entre Dellarossa y Majorel no solo abrió una nueva etapa de tensión política, sino que también dejó al descubierto un fuerte malestar social.

Lejos de entusiasmar, el conflicto profundizó la desconfianza de gran parte de la ciudadanía, que reclama cambios reales, transparencia y una gestión que priorice a toda la ciudad y no a los sectores de siempre.

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