La oveja que sobrevivió en el IPEA volvió a la Rural con su corderito
La sobreviviente del ataque de una jauría regresó a la exposición de Río Cuarto junto a su cría y obtuvo el tercer puesto. El carnero que incorporó la escuela recibió primera mención.

Hace apenas dos meses, el IPEA 209 atravesaba uno de los momentos más difíciles de su proyecto de producción ovina. Una jauría había matado tres de las cuatro ovejas de la escuela. La única que logró sobrevivir estaba preñada.
Ahora, esa misma oveja volvió a la Sociedad Rural de Río Cuarto, pero esta vez junto a su corderito. En el medio hubo trabajo, esfuerzo y una decisión que permitió que aquello que parecía imposible pudiera concretarse: levantarse y volver a empezar.
De una pérdida que parecía el final
La historia había comenzado con una escena completamente diferente. En junio, una jauría atacó la majada del IPEA 209. Tres animales murieron y la única sobreviviente permaneció varias horas desaparecida, hasta que fue encontrada refugiada en el garaje de un vecino.
La pérdida tenía además un peso especial: las ovejas estaban preñadas y formaban parte del trabajo que los estudiantes tenían previsto presentar en futuras exposiciones. Días antes, algunos de esos ejemplares habían sido reconocidos en Agroactiva.
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Dos meses después, la historia tuvo un giro inesperado.
“Nos levantamos y seguimos”
La directora del IPEA 209, Alicia Pérez, resume de esa manera el proceso que atravesó la escuela.
Primero hubo que poner nuevamente el entorno en condiciones. Después llegó el desafío de recuperar el número de animales para que los estudiantes pudieran volver a participar en las exposiciones.
Y en ese proceso, la oveja sobreviviente siguió adelante. Estaba preñada y finalmente volvió a la Rural junto a su corderito.

Un locro para volver a tener animales
La recuperación no fue solamente una cuestión de voluntad. También hubo que buscar recursos para volver a contar con animales.
Durante agosto, la escuela realizó una venta de locro y, con lo recaudado, pudo comprar el 22 de agosto un carnero puro controlado de la Cabaña La Ilusión, de La Carlota.
“Somos un gran equipo”
Para Alicia, ese trabajo colectivo fue lo que permitió que el IPEA pudiera recuperarse en un tiempo mucho menor del que habían imaginado.
El nuevo carnero se sumó a la oveja sobreviviente y a su cría para que la escuela pudiera volver a presentarse en Río Cuarto.

Dos meses después, volvieron a la Rural
El regreso tuvo además un reconocimiento concreto. La oveja con su corderito obtuvo el tercer puesto, mientras que el nuevo carnero recibió primera mención.
Pero detrás de esos resultados había algo que para la escuela tenía un valor todavía mayor: recuperar una experiencia de formación para los estudiantes.
La participación en exposiciones les permite presentar los animales, representar a la institución y adquirir experiencia vinculada con su formación como técnicos. En ese trabajo también participa la profesora Karina Torres, médica veterinaria y docente de Producción de Animales.
“El IPEA se pone de pie frente a la contingencia ”
Cuando ocurrió el ataque, la posibilidad de volver a una exposición parecía lejana. Incluso imaginaban que quizás tendrían que esperar hasta el año siguiente.
Alicia pone el foco en el equipo que permitió transformar una pérdida en una nueva oportunidad. En apenas dos meses, acondicionaron nuevamente el espacio, consiguieron recursos, incorporaron un nuevo animal y volvieron a presentarse.
“Lo pudimos concretar en el término de dos meses”
Esta vez, la frase tiene una imagen concreta detrás: la oveja que sobrevivió volvió a la Rural con su corderito.
La misma historia que en junio había comenzado con una jauría y tres animales muertos terminó, dos meses después, con un regreso, dos reconocimientos y una escuela que volvió a ponerse de pie.

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