Jorge Vicente cerró una etapa de 38 años en el IPET N.º 51: "La satisfacción más grande es ver a un alumno trabajando"
Después de casi cuatro décadas dedicadas a la educación técnica, Jorge Vicente se despidió del IPET N.º 51 Nicolás Avellaneda de Marcos Juárez, institución en la que fue estudiante, maestro de enseñanza práctica, jefe general de talleres y jefe de internado. Su historia está estrechamente ligada al crecimiento de una de las escuelas técnicas más importantes de la región. En una entrevista con Ricardo Agusti para "Una Nueva Costumbre", repasó su recorrido, recordó a quienes marcaron su vocación docente y reflexionó sobre el legado que deja en cientos de alumnos que hoy forman parte del entramado productivo de Marcos Juárez. "Arranqué como maestro de enseñanza práctica y profesor de tecnología" Jorge Vicente Jorge ingresó como docente en 1989, apenas tres años después de haberse recibido como técnico mecánico. Antes trabajaba en la actividad privada, hasta que un antiguo profesor lo convocó para sumarse al equipo docente del entonces ENET. Aquella invitación cambió su vida. Lo que comenzó como un desafío terminó convirtiéndose en una vocación que sostuvo durante 38 años, ocupando distintos roles dentro de la institución y acompañando varias generaciones de estudiantes. Durante la entrevista recordó uno de los momentos más difíciles que atravesó la escuela: la reforma educativa de la década del 90, cuando muchas escuelas técnicas perdieron su identidad y pasaron a formar parte de la enseñanza media. Vicente permaneció en el internado durante ese proceso y fue testigo de cómo, años más tarde, el establecimiento recuperó su perfil técnico. Destacó que, incluso en esos años de transición, los talleres continuaron siendo un espacio elegido por los estudiantes, lo que demostraba el fuerte vínculo entre la formación práctica y la comunidad educativa. "La satisfacción más grande es cuando un alumno te dice: maestro, estoy trabajando" La historia de Jorge también refleja el papel que cumple el IPET N.º 51 en el desarrollo industrial de Marcos Juárez. Según explicó, numerosas empresas de la ciudad incorporan egresados de la institución, fortaleciendo el vínculo entre la educación técnica y el sector productivo. Su esposa, ama de casa, y sus tres hijos acompañaron todo ese recorrido. Dos de ellos también estudiaron en el IPET N.º 51 y hoy desarrollan sus propias actividades laborales, mientras que el mayor trabaja en Córdoba con una empresa vinculada a impresoras 3D. Reconoció además, que muchas veces pasó más horas dentro de la escuela que en su propio hogar, aunque considera que ese compromiso fue parte de una misión que asumió con convicción desde el primer día. Al finalizar la entrevista, compartió la emoción que sintió al leer el mensaje de despedida que le dedicó la comunidad educativa del IPET N.º 51, donde fue definido como "más que un docente, un formador de personas". Ese reconocimiento sintetiza una trayectoria construida desde el trabajo cotidiano, la enseñanza y el ejemplo. Aunque inicia una nueva etapa con la jubilación, Jorge Vicente asegura que todavía tiene proyectos por delante y que seguirá vinculado a su oficio, convencido de que aún puede seguir aportando experiencia y conocimiento.Una vida entera vinculada a la escuela técnica
La transformación de la educación técnica
Una escuela conectada con la producción de Marcos Juárez

El respaldo de la familia y la pasión por enseñar

El reconocimiento que resume una trayectoria
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