A 50 años del golpe civico militar: “Memoria en disputa, democracia en construcción”

A 50 años del golpe civico militar: “Memoria en disputa, democracia en construcción”

A cincuenta años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la Argentina no solo recuerda: discute, revisa y redefine el sentido de su pasado reciente.

Aquella madrugada en que las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional no fue simplemente una interrupción institucional más, sino el inicio de un proyecto sistemático de represión, desaparición y reorganización económica y social.

Los editoriales de la época, lejos de denunciar el quiebre democrático, acompañaron en muchos casos el clima de época: hablaron de orden, de caos previo, de una “nueva etapa”.

Ese lenguaje no fue neutro. Nombrar es legitimar, y buena parte del sistema mediático contribuyó a construir consenso para lo que vendría.

Con la recuperación democrática, la sociedad argentina inició un camino singular en el mundo: juzgar a los responsables, reconstruir la verdad y sostener la memoria como política de Estado. El “Nunca Más” no fue solo una consigna, sino un acuerdo ético básico.

Hoy, a medio siglo, ese consenso ya no aparece como inamovible. Nuevas voces cuestionan cifras, relativizan responsabilidades o proponen lecturas que equiparan violencias desiguales. En ese contexto, la memoria deja de ser únicamente conmemoración para convertirse en un territorio de disputa.

Pero si algo enseñan estos cincuenta años es que la democracia no se sostiene solo en instituciones, sino en la conciencia histórica de su pueblo.

Recordar no es un ejercicio del pasado: es una herramienta del presente.

Porque allí donde se debilita la memoria, se abre la puerta a la repetición.

Y porque, a cincuenta años, la pregunta no es solo qué ocurrió en 1976, sino qué sociedad decide ser hoy la Argentina frente a ese legado.

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