“Yo veía todo negro hasta que encontré un propósito” la historia de Nicolás Fornero

“Yo veía todo negro hasta que encontré un propósito” la historia de Nicolás Fornero
  • Nicolas Fornero

La historia de Nicolás Fornero atraviesa el dolor, las adicciones, la amputación de una pierna y una reconstrucción personal marcada por la fe, sus hijos y el deporte.

“La vida se me volvió totalmente negra”

“No podía ver el sol en la vida. No tenía propósito, no tenía objetivos, no tenía nada claro”

Nicolás Fornero tenía 28 años cuando un accidente de tránsito, ocurrido el 24 de diciembre de 2022, cambió para siempre su vida. La fractura expuesta de tibia y peroné derivó en la amputación de una de sus piernas y abrió un período oscuro atravesado por el enojo, el dolor y la pérdida de sentido.

“Mis hijos se merecían mi mejor versión”

“¿Cómo me voy a rendir después de esto? Tengo que seguir”

En medio del dolor y la desesperanza, Nicolás encontró un motivo para levantarse. Sus hijos, Emma y Morrison, se transformaron en el motor que lo empujó a salir adelante cuando sentía que ya no tenía fuerzas.

Recordó especialmente una escena que lo marcó para siempre: su hijo menor intentaba correr a su lado saltando en una sola pierna para acompañarlo. “Mis hijos empatizaban conmigo en vez de yo empatizar con ellos”, contó emocionado.

Ese vínculo fue clave para empezar a cambiar su mirada sobre la vida y entender que todavía tenía un propósito por delante.

“La droga te roba la vida”

“Vivís solamente para consumir. Trabajás para consumir y si no trabajás, vendés tus cosas para seguir haciéndote mal”

Nicolás habló sin filtros sobre los años atravesados por las adicciones y reconoció que durante mucho tiempo intentó escapar de la realidad consumiendo. Contó que la cocaína fue uno de los consumos más difíciles de enfrentar y describió el enorme poder de dependencia que genera.

“Yo creía que me escapaba de la realidad, pero era al contrario”, explicó durante la entrevista, donde también remarcó que la droga “no distingue entre ricos, pobres o gente de la calle”.

El proceso de recuperación comenzó cuando sintió que podía perder definitivamente a su familia y comprendió que debía cambiar para no repetir la historia que él mismo había vivido en su infancia.

“El deporte me devolvió la cabeza”

“Pensaba que el deporte en mi vida no iba a existir nunca más”

Después de la amputación, Nicolás creyó que jamás volvería a entrenar. Durante mucho tiempo evitó incluso usar pantalones cortos porque no podía aceptar su nueva realidad. Pero poco a poco empezó a encontrar inspiración en otras personas amputadas que hacían actividad física y mostraban sus procesos sin esconderse.

Así comenzó un camino de reconstrucción a través de la calistenia y el fútbol adaptado. Primero entrenó solo en plazas y espacios públicos, hasta que una oportunidad inesperada lo acercó al equipo de amputados de Rosario Central.

“Cuando uno tiene propósitos y se enfoca se puede hacer cualquier cosa”

Aseguró Nicolás, que hoy juega como delantero y encontró en el deporte una herramienta fundamental para recuperar disciplina, autoestima y esperanza.

“El perdón me devolvió la paz”

“Si vivís con rencor, no vas a llegar a ningún lado”

Uno de los procesos más difíciles para Nicolás fue sanar emocionalmente después del accidente. Durante mucho tiempo convivió con el enojo y el resentimiento hacia la persona que lo atropelló. “Yo quería que quede igual que yo”, confesó al recordar aquellos primeros meses.

Con el tiempo, la fe y el acompañamiento espiritual lo ayudaron a transformar ese dolor en comprensión. En ese camino apareció Javier Sciutto, pastor y referente en rehabilitación de personas con consumos problemáticos, a quien Nicolás señaló como una figura clave en su recuperación personal y espiritual.

“Lo escucho predicar y me largo a llorar”, contó sobre Sciutto, a quien conocía desde hacía años y cuya historia de vida también lo inspiró a cambiar. Actualmente Nicolás colabora con jóvenes en recuperación donde brinda clases de educación física y comparte su experiencia de vida.

La fe ocupa hoy un lugar central en su vida. “Yo creía que era un castigo, pero entendí que Dios me dio una nueva oportunidad” expresó durante la entrevista.

Nicolás aseguró que logró perdonar y entender que un accidente puede cambiarle la vida a cualquiera. Incluso reveló que trabaja en una campaña de concientización y que sueña con grabar un testimonio junto a la persona involucrada en el hecho. “Hoy vivo en paz con eso”, afirmó.

Además, contó que hoy comparte mensajes de esperanza y superación a través de redes sociales, donde muchas personas encuentran motivación en su historia. “Hay mucha gente que está vegetando en la vida porque no encuentra un propósito”, reflexionó.

“Nunca imaginé que iba a volver a jugar al fútbol”

“Era una locura pensar que iba a estar corriendo entre 14 personas con bastones”

El fútbol volvió a ocupar un lugar inesperado en la vida de Nicolás Fornero. Después de la amputación, pensó que jamás volvería a practicar deporte, mucho menos competir. Sin embargo, las redes sociales y el contacto con otros jugadores amputados le abrieron una puerta que cambiaría nuevamente su historia.

Actualmente integra “Los Guerreros”, el equipo de fútbol adaptado de Rosario Central, donde juega como delantero. El primer contacto llegó a través de un jugador de la Selección Argentina de amputados, que vio sus entrenamientos y lo vinculó con el capitán del equipo rosarino.

“Me compré los bastones y me fui a entrenar. Estaba muy nervioso”, recordó sobre aquella primera práctica en Fisherton

Ese día convirtió varios goles y entendió que todavía podía competir. “El problema no estaba en la pierna, estaba en la cabeza” reflexionó.

Nicolás contó que el ambiente dentro del fútbol adaptado lo sorprendió profundamente por el compañerismo y el respeto entre jugadores. “Terminó el partido y comimos todos juntos. La experiencia es hermosa”, expresó.

Hoy se prepara para disputar nuevas fechas del campeonato nacional con Rosario Central y asegura que cada entrenamiento representa mucho más que un desafío deportivo: es una demostración diaria de que siempre se puede volver a empezar.

“Siempre se puede volver a empezar”

“Si mi testimonio puede ayudar aunque sea a una persona, entonces todo esto tuvo sentido”

La historia de Nicolás Fornero está atravesada por el dolor, las caídas, las adicciones y una tragedia que cambió para siempre su cuerpo y su vida. Pero también es una historia de resiliencia, de reconstrucción y de segundas oportunidades.

A través de la fe, el deporte, sus hijos y el acompañamiento de personas que estuvieron a su lado en los momentos más difíciles, logró transformar el enojo en esperanza y el sufrimiento en un mensaje para otros.

Hoy Nicolás entrena, juega al fútbol adaptado, acompaña procesos de rehabilitación y comparte diariamente mensajes motivacionales en redes sociales. Lo hace con la convicción de que nadie está perdido definitivamente y de que siempre existe una posibilidad de cambiar el rumbo.

Con apenas 31 años, asegura que su vida recién empieza. Y que todo aquello que alguna vez creyó que era el final, terminó convirtiéndose en el comienzo de una nueva historia.

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