San Martín y el proyecto deportivo integral que apuesta al básquet formativo en 2026

San Martín y el proyecto deportivo integral que apuesta al básquet formativo en 2026
  • Lionel Ossola

El deporte formativo vuelve a ocupar un lugar central en la agenda institucional del Club San Martín de Marcos Juárez. Con un modelo que combina educación, salud, valores y alto rendimiento, la institución encara el 2026 con un enfoque que trasciende lo estrictamente deportivo.

En diálogo con este medio, Lionel Ossola —director de la secundaria del Instituto Educativo El Libertador y coordinador deportivo del básquet del club— detalló el alcance del proyecto, los desafíos y los ejes estratégicos para el año.

Un modelo que va más allá del básquet

La propuesta del club se apoya en un concepto de formación integral, donde el básquet funciona como herramienta educativa y social. Ossola explicó que el trabajo incluye profesionales de distintas áreas y un acompañamiento permanente a los jóvenes.

“No es solamente que van y hacen básquet. Tienen un cuerpo médico atrás, preparador físico, kinesiólogos, psicólogos deportivos y apoyo escolar. Es mucho más que básquet”.

El coordinador remarcó que el objetivo es generar contención, hábitos positivos y seguimiento personalizado, entendiendo que los chicos pasan gran parte de su tiempo en la institución.

Ese enfoque se articula directamente con el proyecto educativo del instituto, donde escuela y deporte funcionan como un mismo ámbito de formación.

Profesionalización del básquet en San Martín

Uno de los cambios más importantes es la profesionalización de la estructura deportiva. Ossola confirmó que hoy el básquet cuenta con roles definidos y procesos de seguimiento permanente.

“Hoy el básquet de San Martín está profesionalizado. Tenemos gerente general, gerente administrativo y coordinador deportivo, que soy yo”.

Desde ese rol, participa en entrenamientos de todas las categorías —masculinas y femeninas— y acompaña especialmente a divisiones clave como U15 y U17, consideradas el futuro del club.

El trabajo no se limita al rendimiento deportivo: se evalúa el crecimiento mental, el desempeño escolar y la evolución de hábitos personales.

Proceso por sobre resultados: la cultura del trabajo

El proyecto formativo del club pone el foco en el proceso y no en el resultado inmediato, una idea que atraviesa toda la planificación.

“Medimos el proceso, no el resultado. Queremos ganarle a todos, somos competitivos, pero lo importante es cómo llegás a ganar”.

Según Ossola, el básquet se utiliza para enseñar disciplina, compromiso, resiliencia y organización personal, valores que luego impactan en la vida cotidiana de los chicos.

El método de enseñanza también busca desarrollar la toma de decisiones, la lectura de juego y el trabajo en equipo, entendiendo al básquet como un deporte que exige pensamiento constante.

El desafío de acompañar las frustraciones

Uno de los puntos más complejos del deporte formativo es la gestión emocional, tanto de los jugadores como de las familias.

Ossola señaló que parte del trabajo del club consiste en brindar herramientas para afrontar errores y malos momentos.

“A través de la equivocación y del error se aprende. Queremos que entiendan que los malos momentos son parte de la vida y que hay que seguir adelante”.

Este enfoque apunta a formar personas resilientes, más allá de que lleguen o no al alto rendimiento.

El crecimiento del básquet femenino, prioridad 2026

Entre los ejes estratégicos del año aparece el fortalecimiento del básquet femenino, especialmente en edades tempranas.

La institución trabaja para consolidar la base —premini, mini y U13— y evitar que el proyecto pierda continuidad en el futuro.

“Nuestro eje principal en el femenino es fortalecer la base para que el proyecto continúe y sea a la par del masculino”.

Para impulsar esa meta, el club organiza actividades recreativas, torneos promocionales y acciones de captación para sumar nuevas jugadoras.

Infraestructura y expansión: un proyecto en construcción

El crecimiento de la matrícula deportiva plantea nuevos desafíos logísticos. El club utiliza múltiples espacios y franjas horarias para sostener la actividad, incluso con entrenamientos en doble turno desde enero.

Ossola destacó el rol de dirigentes y subcomisión para sostener un proyecto de largo plazo, poco habitual en instituciones del interior.

Además, el club planea reforzar la presencia en escuelas de Marcos Juárez para captar nuevos jugadores y visibilizar el trabajo formativo.

Sentido de pertenencia y comunidad

Un aspecto distintivo del modelo es la participación de entrenadores formados dentro del propio club, lo que fortalece la identidad institucional.

El objetivo es que los chicos no solo jueguen, sino que se involucren en distintas tareas: colaborar en partidos, acompañar a compañeros y participar en la vida del club.

También se promueve la convivencia con otras instituciones deportivas locales, reforzando la idea de comunidad por encima de la rivalidad.

Una visión clara para el futuro

El mensaje final del coordinador resume la lógica del proyecto: planificación, coherencia y trabajo sostenido.

“Sabemos hacia dónde vamos y cómo llegar al objetivo. Todo el grupo de trabajo va para el mismo lado y apostamos a eso”.

Con una estructura cada vez más profesional y una mirada educativa del deporte, el Club San Martín busca consolidarse como referente regional en básquet formativo y desarrollo integral de jóvenes.

 

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