Salud pública: aumento de la demanda, presión hospitalaria y el desafío del sistema
Un sistema sanitario bajo presión creciente
La salud pública en el sudeste de la provincia de Córdoba atraviesa un momento de fuerte tensión. El aumento de la demanda, la migración de pacientes desde el sector privado y la incertidumbre sobre la atención de afiliados al PAMI configuran un escenario complejo para los hospitales regionales.
El Lic. Eduardo Foresi, coordinador regional de hospitales, y el Dr. Agustín Siccardi, director del Hospital Regional Abel Ayerza de Marcos Juárez, analizaron la situación y expusieron los principales desafíos del sistema.
Foresi advirtió que la presión sobre el sector público no es reciente, pero se profundizó en el último año. Según explicó, la demanda hospitalaria creció alrededor de un 40%, un salto significativo que impacta en consultas, tratamientos y medicamentos.
“El aumento y el incremento de este 40% que venimos soportando y conteniendo desde aproximadamente hace un año atrás se hace sentir”, señaló Foresi.
El funcionario explicó que muchas personas con empleo y cobertura médica privada recurren al hospital porque no pueden afrontar los costos de prepagas o medicamentos.

Migración desde el sistema privado y mayor demanda de medicamentos
Uno de los fenómenos más visibles es el traslado progresivo de pacientes desde clínicas privadas hacia el hospital público, especialmente en ciudades como Marcos Juárez, Bell Ville y Villa María.
Siccardi destacó que el impacto es particularmente fuerte en farmacia y tratamientos crónicos.
“Pacientes polimedicados… no pueden soportar esa demanda y el hospital hoy en día aumentó en tratamientos crónicos un montón la demanda”, afirmó.
El encarecimiento de los medicamentos obliga a muchos pacientes a espaciar tomas o buscar alternativas en el sistema público, generando un aumento sostenido de consultas y provisión de fármacos.
Guardias más exigidas y consultas que el sector privado no resuelve
El hospital continúa siendo un establecimiento abierto a toda la comunidad. Las urgencias se atienden sin restricciones, incluso en pacientes con obra social o prepaga, que luego pueden ser derivados.
Sin embargo, los equipos sanitarios detectan un crecimiento de consultas que antes se resolvían en el sector privado, sobre todo en pediatría, adultos mayores y especialidades con poca disponibilidad local.
Este escenario genera cuellos de botella: diagnósticos que se realizan en el hospital pero requieren cirugías o materiales que dependen de otros prestadores.
Accidentes de tránsito y terapia intensiva ocupada
Otro factor que presiona al sistema es la siniestralidad vial. Durante los últimos días se registraron varios ingresos por accidentes graves, algunos con desenlace fatal.

Siccardi remarcó el impacto de estos eventos en la terapia intensiva.
“El 75% de la terapia está ocupada por pacientes que es prevenible en un 100%”, explicó, aludiendo a accidentes que podrían evitarse con mayor prevención y control.
Además del costo sanitario, estos casos generan secuelas prolongadas y ocupación de camas que limita la respuesta a otras patologías.
Donación de sangre y articulación regional
En materia de donación de sangre, la región mantiene una respuesta solidaria sostenida. El banco de sangre centralizado en el Hospital Abel Ayerza permite abastecer a otras instituciones y, cuando es necesario, se realizan campañas con buena participación comunitaria.
Foresi destacó que, a diferencia de otras grandes ciudades, la falta de donantes no es un problema estructural en la zona, gracias a la articulación entre hospitales y organizaciones locales.
La incertidumbre por PAMI y el Sanatorio Sudeste
Uno de los puntos más sensibles es la situación del Sanatorio Sudeste y la atención de afiliados al PAMI. La falta de definiciones genera preocupación por un posible traslado masivo de pacientes al hospital público.
Siccardi advirtió que el establecimiento no está preparado para absorber de golpe esa demanda, especialmente en internación y terapia intensiva.
“El hospital no está armado para recibir una cantidad de demanda tan alta de un solo golpe”, señaló.
Actualmente, la capacidad es limitada —por ejemplo, siete camas de terapia intensiva— y un incremento abrupto podría saturar el sistema.
Foresi fue enfático sobre el límite estructural:
“No es que no quiera el hospital, no puede”.
Ambos profesionales insistieron en la necesidad de un plan de contingencia coordinado entre Nación, Provincia y actores locales para evitar un colapso.
Infraestructura, obras y nuevos servicios
A pesar del contexto, el hospital avanza en mejoras estructurales y ampliación de servicios. Entre los proyectos destacados se encuentra el Centro de Neurorehabilitación, que permitirá completar el circuito de atención para pacientes neurocríticos, especialmente tras ACV o lesiones neurológicas.
La iniciativa busca evitar traslados a otras ciudades y brindar rehabilitación integral a pacientes y familias.
También se trabaja en:
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Refuerzo de guardia, pediatría y cirugía
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Mejora del quirófano
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Instalación de oxígeno en consultorios de urgencias
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Conectividad entre áreas del hospital
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Incorporación de aire acondicionado en todas las habitaciones
Estas acciones apuntan a mejorar la calidad de atención y el confort en un contexto de alta demanda.
El desafío del recurso humano y las especialidades
Uno de los principales límites no es edilicio sino profesional. Conseguir especialistas resulta cada vez más difícil, incluso cuando existe financiamiento para incorporarlos.
El caso de urología ilustra el problema: la necesidad está identificada, pero la disponibilidad de profesionales es escasa y muchas cirugías requieren equipos completos.
Salud pública en expansión: un escenario que llegó para quedarse
El análisis de Foresi y Siccardi coincide en un diagnóstico: la salud pública está asumiendo un rol cada vez más central ante la retracción del sector privado.
La demanda crece, la infraestructura se adapta y la coordinación entre niveles del Estado se vuelve clave para sostener el sistema.
El mensaje final de los responsables sanitarios es claro: la respuesta hospitalaria existe, pero tiene límites. La planificación, la prevención y la articulación serán determinantes para evitar escenarios de saturación y garantizar el acceso a la atención en la región.
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