Que se arreglen solos: la crudeza del abandono a los jubilados de Marcos Juárez

Que se arreglen solos: la crudeza del abandono a los jubilados de Marcos Juárez

REFLEXION SOBRE LA SITUACION ACTUAL DE LOS JUBILADOS por Mechi Daniele  

Que se arreglen solos: la crudeza del abandono a los jubilados de Marcos Juárez

Lo que está pasando con PAMI en Marcos Juárez no es un error, ni una desprolijidad, ni una transición mal planificada. Es algo más duro de decir: es abandono.

Porque cuando se cierra la atención local y se decide que los jubilados deben viajar a Villa María para atenderse, no se está reorganizando un sistema. Se está trasladando el costo —económico, físico y emocional— a quienes menos pueden soportarlo.

Y eso tiene nombre.
Estamos hablando de personas que trabajaron toda su vida. Que hoy cobran jubilaciones que apenas alcanzan para comer. Personas que muchas veces:
no manejan,
no tienen quien las acompañe,
no pueden pagar un traslado,
o directamente no están en condiciones físicas de viajar.

Entonces, ¿qué se les está diciendo en realidad?
“Arréglense como puedan”.
No hace falta adornarlo. Esa es la verdad.

Porque nadie que conozca la realidad de un jubilado puede creer seriamente que viajar más de 100 kilómetros para una consulta médica es viable. Nadie que haya visto a un adulto mayor esperar horas, con dolor, con frío o con miedo, puede pensar que esto es una solución.

Esto no es eficiencia. Es crueldad administrativa.
Pero hay algo más que agrava todavía este escenario: el silencio y la inacción política.
Mientras los jubilados ven cómo se les aleja la atención médica, los políticos aparecen en campaña, recorren barrios, prometen cercanía, hablan de compromiso… pero cuando el problema es concreto, urgente y real, nadie se pone al frente.
Nadie gestiona.
Nadie exige.
Nadie resuelve.

Se pelean por cargos, por listas, por votos. Discuten ideologías, se atacan entre ellos, levantan banderas partidarias. Pero cuando se trata de defender a los jubilados de su propia ciudad, la camiseta queda guardada.
Y esa ausencia también es una forma de abandono.

Porque no alcanza con discursos ni con fotos. Gobernar —o aspirar a hacerlo— implica hacerse cargo de los problemas reales. Y hoy, el problema es claro: miles de adultos mayores quedaron prácticamente a la deriva.

Se habla mucho de números, de convenios, de costos. Pero en ningún lado aparece lo esencial: la vida concreta de las personas. El sistema se vuelve prolijo en papeles mientras se vuelve inhumano en la práctica.
Y lo más grave no es solo la distancia.

Es la consecuencia silenciosa:
controles que no se hacen,
enfermedades que se agravan,
diagnósticos que llegan tarde,
personas que dejan de atenderse porque simplemente no pueden.

Eso también es responsabilidad del sistema.
Y también de quienes, teniendo poder para intervenir, eligen mirar para otro lado.
Porque no hace falta negar la atención para vulnerar un derecho. A veces alcanza con hacerla inaccesible.

El PAMI no fue creado para esto. Fue creado para cuidar. Para acompañar. Para garantizar dignidad en una etapa de la vida donde todo cuesta más.
Hoy, en Marcos Juárez, eso no está pasando.

Y cuando una sociedad empieza a naturalizar que sus viejos queden librados a su suerte, mientras quienes deberían representarlos están más ocupados en ser elegidos que en resolver, ya no estamos frente a un problema de salud.

Estamos frente a una derrota moral.
Porque la forma en que tratamos a quienes ya lo dieron todo define quiénes somos.
Y hoy, la respuesta no nos deja bien parados.

Foto: Generada con IA

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