Lambertucci rompió con la Unión Vecinal: "Las decisiones las toman dos o tres personas"

Lambertucci rompió con la Unión Vecinal:

El Dr. Santiago Lambertucci, ex integrante de la Comisión Directiva de la Unión Vecinal de Marcos Juárez, hizo pública durante el fin de semana su renuncia al cargo a través de las redes sociales.

Lo que parecía un mensaje más en el ecosistema político local derivó en una declaración contundente: doce años de militancia terminaron en un quiebre definitivo con la conducción partidaria.

En diálogo con Ricardo Agusti, Lambertucci no esquivó ninguna pregunta. Con un relato que combinó la emoción personal con una crítica estructural hacia la cúpula del partido, el dirigente trazó un diagnóstico severo sobre el funcionamiento interno del vecinalismo marcosjuarense y, de paso, sobre el estado general de la ciudad.

El portazo: doce años y una despedida cargada de reproches

Lambertucci describió su salida con la misma franqueza que caracterizó su militancia. Reconoció que la decisión estuvo precedida por semanas de tensión interna y que la renuncia fue el resultado de un proceso que viene gestándose desde hace al menos dos meses, aunque las diferencias de fondo vienen de más atrás.

"Tengo un doble sentimiento: por un lado, una tristeza enorme porque tengo que abandonar no solamente desde el lado institucional el partido, sino también uno construye vínculos en estos doce años del lado humano. Y por el otro, con la tranquilidad y la frente en alto de haberlo dado todo por el partido."

El ex funcionario partidario acumuló un extenso historial dentro del vecinalismo: fue concejal deliberante entre 2018 y 2022, y presidió la Unión Vecinal entre 2023 y 2025. Ese bagaje, lejos de amortiguar la caída, hizo más dolorosa la ruptura.

La crítica al modelo de conducción: "Deciden dos o tres personas"

El núcleo del conflicto, según Lambertucci, no es personal sino estructural. El dirigente señaló que las decisiones estratégicas del partido quedaron concentradas en un grupo reducido, sin apertura al diálogo ni reconocimiento del trabajo militante.

"Las decisiones las toman dos o tres personas, deciden cuál es la estrategia partidaria. Incluso se me ha cuestionado haber participado en la comisión de jubilados del PAMI, por el tema del sanatorio sudeste, y la verdad que me parece... yo eso lo hago por una convicción personal."

En ese marco, Lambertucci recordó que en el vecinalismo siempre se sostuvo que "en la entrada de la Unión Vecinal nadie te va a pedir la ficha de afiliación partidaria", pero que esos valores, en la práctica, habrían dejado de regir la dinámica interna.

El abogado también planteó que aspiraba a encabezar la lista de concejales como resultado natural de su trayectoria. Sin embargo, aclaró que nunca fue a exigir el lugar, sino a proponer que se le permitiera competir por él. La respuesta del aparato fue el silencio o la negativa tácita.

¿Qué viene ahora? La puerta abierta a otro espacio

Ante la pregunta inevitable, Lambertucci fue claro en un punto y esquivo en otro. Descartó de plano militar en lo que él llama "la vereda de enfrente" —identificada con el espacio político de Sara y Pedro— y reafirmó su identidad vecinalista como algo que trasciende el sello partidario.

"Si quiero seguir haciendo política, no me queda otra opción. Jamás me van a ver en la vereda de frente. Trato de ser coherente con el pensamiento y con las acciones que he tomado durante todo este tiempo."

Al ser consultado sobre su relación actual con Verónica Crescente, candidata que encabezará la lista del partido, la respuesta fue lacónica: "Nada.  No tengo mucha relación ni venía teniendo mucha relación."

La ciudad como eje: pavimento, servicios y gestión cuestionada

Más allá de la interna partidaria, Lambertucci aprovechó el espacio para hacer un balance crítico de la gestión municipal actual. En su diagnóstico, Marcos Juárez arrastra problemas estructurales que ninguna de las últimas administraciones ha sabido resolver.

Entre los puntos más salientes, mencionó más de 800 cuadras sin pavimentar, deficiencias en los servicios básicos, falta de mantenimiento en barrios periféricos y la situación de familias vulnerables ante la llegada del invierno.

"No estamos hablando de grandes obras, estamos hablando de solucionarle el día a día al vecino. Yo vivo en un barrio, lo que te digo lo vivo y lo padezco a diario: falta de mantenimiento en el tema del yuyo, falta de mantenimiento de las calles, la inaccesibilidad al servicio de gas natural. Falta gestión."

El asfalto en frío: una inversión que no rindió

Uno de los puntos más duros del análisis fue la evaluación de la planta de pavimento de asfalto en frío, adquirida hace más de dos años por la gestión municipal. Para Lambertucci, la medida fue apresurada y los resultados lo confirman.

Según sus estimaciones, en más de dos años de funcionamiento la máquina apenas habría pavimentado unas 15 cuadras, "de las cuales más de la mitad están todas rotas". A eso suma el problema de la durabilidad: el asfalto en frío no tiene la misma vida útil que el hormigón, lo que complica el cálculo costo-beneficio de la inversión.

Como contraste, recordó que desde su espacio presentaron oportunamente un proyecto de plan de pavimentación a cinco años, con 200 cuadras de hormigón presupuestadas, que nunca fue tratado por el oficialismo.

"Tanto la gestión actual como la anterior, que sigue siendo el mismo plan político, ha hecho muy poco pavimento en la ciudad. Te tiro un número de 30 cuadras en doce años... y creo que les estoy regalando algunas."

El PROMUVI y la clase media olvidada

Otro eje que Lambertucci lleva años defendiendo es la posibilidad de reformar el sistema de PROMUVI —el instrumento de lotes con servicios— para hacerlo accesible a sectores de clase media y media-baja que hoy quedan excluidos. Señaló que en conversaciones recientes con el concejal Germán Romagnoli encontró mayor apertura al diálogo que en gestiones anteriores.

Un vecinalista sin partido, pero con convicciones

Al cierre de la entrevista, Lambertucci sintetizó su posición con una definición que resume su visión de la política local: ser vecinalista no es una cuestión de sello, sino de actitud. Apertura al diálogo, proximidad con el vecino y trabajo territorial son, para él, los pilares de esa identidad que planea sostener, esté donde esté.

Mientras tanto, continúa activo en la comisión de jubilados del PAMI vinculada al conflicto por el Sanatorio Sudeste, con reuniones previstas en los próximos días con directivos del FUSAVIM. Una señal de que, aunque abandone el partido, no abandona la ciudad.

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