Foresi: la única salida de fondo es que el Sanatorio Sudeste vuelva a funcionar
Según explicó Foresi, el hospital Ayerza se convirtió en el único lugar posible para pacientes que no pueden esperar traslados que demoran horas, especialmente hacia Villa María, la ciudad donde PAMI concentra sus derivaciones.
Eduardo Foresi - Agustin Siccardi
Crisis sanitaria en Marcos Juárez: cómo se reorganiza el Hospital Abel Ayerza tras el cierre del Sanatorio Sudeste
La salud pública de Marcos Juárez atraviesa semanas de tensión luego del cierre del Sanatorio Privado Sudeste, un prestador esencial para cientos de afiliados de PAMI.
En medio de esta coyuntura, el Hospital Regional Abel Ayerza se convirtió en el principal sostén del sistema sanitario local, obligando al Ministerio de Salud de Córdoba a intervenir con refuerzos, visitas técnicas y obras de adecuación interna.
En una entrevista conjunta, el Lic. Eduardo Foresi, jefe de Jurisdicción de los Hospitales Regionales, y el Dr. Agustín Siccardi, director del Abel Ayerza, detallaron cómo se está reorganizando la estructura hospitalaria para absorber demanda creciente en un contexto crítico.
Una evaluación en terreno y un hospital que debe responder
Foresi describió que, apenas confirmada la situación del sanatorio, la Provincia envió equipos de infraestructura y funcionarios del Ministerio para analizar directamente qué capacidad de respuesta tenía el hospital regional. La visita incluyó recorridos por los sectores más sensibles y la detección de áreas que podían reactivarse.
“Se nota el interés que tienen por todo este tema del cierre del Sanatorio Sudeste”,
señaló Foresi, remarcando que, aunque el problema deriva de decisiones nacionales vinculadas a PAMI, la Provincia debe intervenir para evitar un colapso local.
La guardia municipal ayudó a contener la demanda inicial, pero el verdadero desafío aparece cuando un paciente requiere internación.
Un sistema que se ajusta en tiempo real
Foresi también repasó las gestiones previas para intentar sostener al sanatorio privado, incluso con mejoras de cápitas logradas el año pasado. Sin embargo, las diferencias entre los dueños del edificio y la SRL que gestionaba el centro de salud terminaron por agravar un cuadro que ya era frágil.
Entre líneas, dejó una reflexión realista: la única salida de fondo es que el Sanatorio Sudeste vuelva a funcionar. Todo lo demás, reconoció, “son parches”, aunque necesarios para proteger a la comunidad.
La mirada de Agustín Siccardi: ampliación de camas, refuerzos y un hospital exigido al máximo
Si Foresi aportó el diagnóstico político y sanitario, Siccardi expuso la operación diaria: un hospital que absorbe urgencias de alta complejidad y que debe resolver situaciones que, hasta hace semanas, se atendían en el ámbito privado.
Aseguró que, ante la confirmación del cierre del sanatorio, el hospital se vio obligado a reorganizarse rápidamente. Camas adicionales, refacciones express y ampliación del recurso humano se transformaron en prioridades inmediatas.
“Indudablemente esa urgencia va a terminar en el hospital”,
admitió, describiendo un escenario donde los tiempos de traslado de PAMI hacen imposible que ciertos pacientes críticos viajen 120 kilómetros.
La respuesta provincial y las obras internas
La visita de funcionarios provinciales permitió ajustar decisiones sobre el terreno. Revisaron las salas disponibles, detectaron espacios que podían recuperarse de forma acelerada y definieron dónde sumar personal.
Siccardi explicó que ya están finalizando la refacción de un sector que permitirá sumar seis camas nuevas, una ampliación clave en un hospital que hoy funciona prácticamente al límite.
Mientras tanto, la terapia intensiva está “casi a pleno” y clínica médica registra una demanda sostenida. La ampliación, aunque modesta en términos de números, le permitirá al hospital ganar oxígeno en una etapa complicada.
Los traslados, el punto más delicado
Uno de los temas que más preocupación genera es el de los traslados de pacientes de PAMI. Siccardi recordó que este problema “no empezó ahora”, pero se agravó con el cierre del sanatorio.
En casos de urgencias graves, trasladar a Villa María no es solo riesgoso, sino directamente inviable, lo que obliga al hospital regional a resolver situaciones críticas sin margen de espera.
Un sistema que responde, pero que necesita solución de fondo
Tanto Foresi como Siccardi coinciden en un punto central: el hospital está haciendo todo lo posible, la Provincia está reforzando recursos, pero la estructura pública no puede reemplazar de manera permanente la ausencia del prestador privado. La contención existe, funciona y se está fortaleciendo, pero no alcanza para suplir una pérdida tan significativa.
Mientras tanto, el Abel Ayerza sostiene la atención con refuerzos, ampliaciones y reorganización interna, en un escenario en el que cada día exige adaptaciones rápidas para evitar que la crisis se profundice.
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