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Debate: ¿Ganadores y perdedores? El voto tendrá las respuestas

El debate dejó precisamente eso: más que un ganador definido, una serie de preguntas que deberán ser consideradas por los ciudadanos antes de votar el próximo 6 de septiembre.

Cadena Sudeste·5 min de lectura
Debate: ¿Ganadores y perdedores? El voto tendrá las respuestas
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El debate entre los candidatos a intendente de Marcos Juárez puso en escena las diferencias sobre gestión, financiamiento, obras, seguridad y desarrollo, pero también dejó una herramienta central para la democracia: la posibilidad de escuchar, comparar y preguntarles a quienes buscan conducir la ciudad.

En una campaña electoral, un debate no es solamente un espacio para que los candidatos expongan sus propuestas. Es también una instancia de contraste. Permite conocer qué hicieron quienes ya tuvieron responsabilidades de gestión, qué proyectan quienes buscan llegar por primera vez al gobierno y, sobre todo, qué argumentos tienen frente a las preguntas de sus adversarios.

En Marcos Juárez, el debate dejó precisamente eso: más que un ganador definido, una serie de preguntas que deberán ser consideradas por los ciudadanos antes de votar el próximo 6 de septiembre.

La discusión estuvo atravesada por cuestiones concretas de la administración municipal y por los antecedentes de los candidatos. Viáticos de campaña, utilización de recursos públicos, pavimento, impuestos, salud, seguridad, talleres municipales y desarrollo productivo fueron algunos de los temas que elevaron la temperatura del encuentro.

Los cruces que calentaron el debate

Uno de los primeros focos de tensión estuvo relacionado con los viáticos de campaña. Font cuestionó a Dellarossa por una cena en La Falda y preguntó por determinados viáticos. Dellarossa manifestó no recordar la situación y Font insistió vinculando el episodio con una supuesta observación del Tribunal de Cuentas.

Otro de los cruces se produjo alrededor de los carteles y la utilización de fondos o recursos públicos. Crescente cuestionó a Dellarossa por el uso de personal municipal. El exintendente respondió recordándole que Crescente había sido funcionaria durante su gestión. El intercambio llevó la discusión hacia una cuestión recurrente en las campañas: los límites entre la gestión de gobierno y la actividad política.

El proyecto de 500 cuadras de pavimento también generó uno de los debates más concretos. El intercambio entre Dellarossa y Font dejó planteada una pregunta que atravesó prácticamente toda la jornada: no solamente qué se propone hacer, sino cuánto cuesta, cómo se financia y si realmente es posible cumplirlo.

La experiencia como argumento y como cuestionamiento

La trayectoria de Font fue uno de los puntos más utilizados por sus competidores. Pascuali planteó interrogantes sobre qué gestionó anteriormente, qué obras realizó y cuál es su experiencia para asumir la conducción municipal.

La discusión volvió a aparecer cuando se habló de salud y financiamiento. Frente a una propuesta, Pascuali preguntó directamente cómo se iba a financiar. Font llevó la respuesta hacia PAMI y la capacidad de gestión para conseguir recursos.

La pregunta por la experiencia, de esta manera, terminó convirtiéndose en uno de los ejes de la confrontación electoral: ¿alcanza con tener propuestas o es necesario demostrar antecedentes concretos de gestión?

Empresas, desarrollo e impuestos

El desarrollo económico también tuvo su capítulo. Pascuali le pidió a Dellarossa que enumerara empresas que hubieran abierto durante su gestión como ministro. La respuesta derivó hacia las políticas de promoción industrial y volvió a instalar el debate sobre los resultados concretos de las gestiones anteriores.

En materia tributaria, Crescente y Font protagonizaron otro intercambio a partir de los Ingresos Brutos. Font calificó al tributo como “un impuesto distorsivo”, abriendo una discusión que excede lo estrictamente municipal y que tiene impacto directo sobre la actividad económica.

Seguridad: quién hace, qué y cuánto cuesta

La seguridad y el monitoreo también estuvieron entre los temas centrales. Dellarossa y Pascuali discutieron sobre el funcionamiento del centro de monitoreo, el rol que debe asumir el municipio y la posibilidad de duplicar estructuras.

Detrás de la discusión aparece nuevamente una cuestión que los electores deberán evaluar: qué responsabilidades puede asumir efectivamente un municipio y cuánto está dispuesto a gastar para hacerlo.

Algo similar ocurrió con los talleres municipales. Dellarossa cuestionó a Pascuali sobre el tema y el candidato reconoció que “los talleres son patrimonio de la muni”, aunque propuso reorganizarlos.

Tres preguntas que dejó el debate

Más allá de cada cruce particular, hubo tres interrogantes que atravesaron prácticamente toda la discusión.

¿Quién realmente gestionó?
Los antecedentes de los candidatos aparecieron como una carta de presentación, pero también como un argumento para cuestionar al adversario. La experiencia previa fue especialmente utilizada para interpelar a Font.

¿Cuánto cuesta lo que prometen?
El pavimento, la salud, la seguridad y los servicios llevaron una y otra vez al mismo punto: las propuestas necesitan recursos. Por eso, la discusión sobre el financiamiento terminó siendo tan importante como las promesas mismas.

¿Qué pasó durante los años anteriores?
Buena parte del debate miró hacia atrás. Obras realizadas, empresas, impuestos, contrataciones y resultados de gestión se transformaron en herramientas para defender o cuestionar los antecedentes de cada candidato.

El valor del debate para la democracia

El debate tiene un valor que va más allá del resultado electoral. En una democracia, los ciudadanos necesitan información para tomar decisiones y los candidatos necesitan espacios donde puedan explicar sus propuestas y responder preguntas.

Un debate no garantiza que una propuesta sea mejor que otra ni determina quién gobernará mejor. Pero sí permite comparar discursos, detectar contradicciones, conocer prioridades y observar cómo responde cada candidato cuando la pregunta llega desde un adversario.

También obliga a transformar las consignas de campaña en respuestas concretas. Decir que se harán obras es diferente a explicar cuánto costarán. Hablar de seguridad implica definir qué hará el municipio. Prometer desarrollo requiere explicar qué políticas se aplicarán. Y reivindicar una experiencia de gestión supone estar dispuesto a rendir cuentas sobre sus resultados.

En ese sentido, el debate de Marcos Juárez cumplió una función democrática fundamental: poner a los candidatos frente a frente y trasladar parte de la discusión electoral desde los slogans hacia las preguntas.

¿Ganadores y perdedores?

El encuentro no dejó necesariamente un ganador indiscutido. Hubo candidatos que buscaron poner en duda los antecedentes de sus adversarios y otros que defendieron su experiencia y sus gestiones anteriores.

Font recibió cuestionamientos de varios de sus competidores vinculados con su experiencia y capacidad de gestión. Dellarossa, por su parte, quedó expuesto a preguntas sobre sus años de gobierno, obras, impuestos y resultados.

Quizás la conclusión más interesante no sea quién ganó el debate, sino qué preguntas quedaron abiertas.

Porque después de los cruces, las acusaciones y las respuestas, la decisión final vuelve a estar en manos de los ciudadanos.

El próximo 6 de septiembre, Marcos Juárez tendrá la última palabra.

Y la pregunta queda planteada: ¿el debate dejó ganadores y perdedores, o simplemente dejó más elementos para que los vecinos decidan quién tiene las respuestas que la ciudad necesita?

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