Daniel Bogado volvió de China con tres medallas en el Mundial Juvenil de Bochas
El representante del Club San Martín logró una plata y dos bronces en la competencia internacional disputada en China.
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Daniel Bogado volvió a casa después de una nueva experiencia mundialista con la selección argentina. En China consiguió tres medallas en la categoría sub-23: plata en combinado, bronce en pareja y bronce en tiro rápido doble.
En una charla con Ricardo Agusti en “Una Nueva Costumbre”, repasó el viaje, las dificultades para adaptarse a la competencia y a la comida, la final que volvió a perder ante el mismo rival y lo que viene para su carrera.
Tres medallas y otra final que se escapó
Daniel llegó nuevamente a una final mundial y esta vez tuvo enfrente al jugador de Montenegro que ya lo había vencido en Puerto Rico.
La historia volvió a repetirse. En China, el argentino llegó a estar tres puntos arriba en la sexta mano, pero su rival aprovechó las dos últimas y terminó quedándose con el partido.
“Un poquito triste y a la vez contento porque no es fácil”
Daniel reconoció esa mezcla de sensaciones después de la final. Por un lado, quedó la bronca de otra definición perdida. Por el otro, el orgullo de haber llegado nuevamente hasta esa instancia compitiendo con una modalidad que no practica habitualmente.
En China se jugó con bocha de bronce, de metal, y las distancias también fueron diferentes a las habituales. Mientras en Argentina se puede jugar cerca de los 12 metros, en el Mundial las jugadas se desarrollaron entre los 20 y 25 metros, sobre una cancha de 27.
43 horas de viaje y 11 de diferencia
Llegar hasta China tampoco fue sencillo. Daniel calculó que el viaje completo llevó unas 42 o 43 horas, con escalas en Nueva Zelanda, Zangai y Beijing antes de llegar a Chongqing.
A eso se sumaron 11 horas de diferencia horaria. La adaptación tuvo que ser rápida porque prácticamente no había tiempo entre la llegada y la competencia.
Daniel contó que llegó al hotel cerca de las 3 de la mañana y que después aprovechó para conocer Beijing junto a amigos de la delegación chilena. Para llegar a la ciudad tomaron el tren bala.
La comida fue otro capítulo de la experiencia. Había arroz, pollo, pizza y otros platos, pero buena parte de las opciones eran picantes. Hasta encontrar algo que pudiera comer, Daniel tuvo que probar y dejar varios platos de lado.
Cinco mundiales y una nueva oportunidad por delante
China fue el quinto Mundial consecutivo para Daniel. Su recorrido comenzó en Francia 2022, cuando tenía 18 años, y siguió en Argelia 2023, Puerto Rico 2024 y Turquía 2025.
Ahora aparece nuevamente Francia en el horizonte. Si continúa dentro de la selección argentina, podría disputar allí su sexto Mundial consecutivo.
Y hay otro objetivo que también aparece en el horizonte: la posibilidad de jugar un Mundial de Mayores.
“La quinta era definitiva”
La frase surgió durante la charla cuando Ricardo Agusti le preguntó por una nueva final mundial. Daniel ya piensa en la próxima oportunidad, aunque sabe que todavía falta atravesar un año de competencia para intentar llegar nuevamente a la selección.
Las bochas empezaron cuando era chico
La relación de Daniel con las bochas viene desde la infancia. Su padre comenzó a jugar después de llegar desde Entre Ríos y uno de sus hermanos también tuvo una trayectoria importante, con títulos argentinos y provinciales.
Daniel terminó siguiendo ese camino. Incluso contó que, cuando vivían en el campo, buscaba pomelos o piedras que se parecieran a una bocha para jugar.
Con los años, esa costumbre se convirtió en una pasión que todavía mantiene.
“La bocha para mí es todo”
Hoy se define como bochador y cuenta que suele entrenar dos veces por semana en el club, durante una hora y media o dos horas.
También continúa jugando torneos por San Martín, donde viene de ganar dos campeonatos consecutivos junto a Jorge y Palomo, según contó durante la entrevista.
San Martín, un lugar donde se siente cómodo
Daniel está atravesando su segundo año en San Martín y durante la charla destacó especialmente cómo fue recibido por el club.
Después de volver de China tuvo una sorpresa cuando llegó al club. Familiares y allegados lo esperaban para acompañarlo en una recorrida por Marcos Juárez y compartir después una comida.
El apoyo también estuvo presente antes del viaje. Daniel recordó a su familia, amigos, gente del club y vecinos que colaboraron para ayudarlo a viajar y representar nuevamente a la Argentina.
Ahora quedan torneos por jugar con San Martín y, más adelante, el desafío de intentar sostener el nivel para volver a vestir la camiseta de la selección.
Francia 2027 ya aparece como una posibilidad. Daniel sabe que todavía falta, pero tiene claro qué quiere: seguir jugando y buscar esa sexta participación mundialista.

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