10 de septiembre: “Si no hablamos de suicidio, no podemos prevenir suicidio”
La Lic. en Psicología Natalia Monetti destacó la importancia de hablar de salud mental durante todo el año, detectar señales de sufrimiento y fortalecer las redes de apoyo.
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La prevención del suicidio no debe comenzar cuando una persona atraviesa una crisis, sino mucho antes, en los vínculos cotidianos y durante todo el año. En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la Lic. en Psicología Natalia Monetti (M.P. 11.678) abordó estos temas en una entrevista realizada por Ricardo Agusti para “Una Nueva Costumbre”.
Durante la entrevista, Natalia planteó la necesidad de dejar de considerar al suicidio como un tema tabú y generar espacios donde las personas puedan expresar lo que les sucede sin sentirse juzgadas.
Hablar para poder prevenir
“Si no hablamos de suicidio, no podemos prevenir suicidio”
La frase sintetiza uno de los ejes centrales de la entrevista. Hablar del tema de manera responsable no implica promover una conducta suicida, sino reconocer que puede existir una persona atravesando un sufrimiento intenso y que necesita ser escuchada.
La prevención, según el material, comienza mucho antes de que aparezca una situación de riesgo. Construir vínculos, fortalecer redes de apoyo, detectar señales de sufrimiento y favorecer el acceso a la salud mental forman parte de ese proceso.
También se remarcó que preguntar directamente por pensamientos de hacerse daño no implanta una idea en la persona. Cuando existe una preocupación genuina, acercarse, escuchar y preguntar cómo está puede permitir detectar una situación que requiere acompañamiento.
La prevención se construye durante todo el año
“La prevención tiene que comenzar mucho antes en el día a día”
El abordaje no debería limitarse al 10 de septiembre, fecha utilizada para sensibilizar y visibilizar la prevención del suicidio. La salud mental debe poder hablarse durante todo el año y especialmente antes de que una persona llegue a una situación límite.
En ese sentido destacó que la prevención es un proceso y no una intervención aislada. Acompañar también implica sostener el seguimiento cuando existen altibajos y no asumir que una persona dejó de estar en riesgo simplemente porque tuvo un día mejor.
Qué señales requieren atención
La tristeza, por sí sola, no significa que exista riesgo suicida. Tampoco atravesar una crisis implica necesariamente que una persona esté pensando en quitarse la vida.
La situación requiere mayor atención cuando el sufrimiento se vuelve intenso y persistente, cuando aparece la sensación de no encontrar una salida o de ser una carga para los demás, y especialmente cuando surgen pensamientos relacionados con la muerte o con quitarse la vida.
También pueden advertirse cambios en la vida cotidiana, en el trabajo, la escuela o el club. Frente a esas modificaciones, se plantea la posibilidad de acercarse y preguntar cómo está la persona.
Natalia remarcó además que no es necesario esperar a que aparezca una conducta concreta para intervenir. Una pregunta genuina sobre el estado de una persona puede ser un primer paso para acompañarla.
Escuchar sin juzgar y pedir ayuda
“Lo principal es no dejar sola a la persona”
Ante la sospecha de que un amigo, familiar, vecino o conocido puede estar en riesgo, el primer paso es acercarse, escuchar y preguntar si necesita ayuda. Si existe un riesgo inmediato, se debe facilitar el contacto con profesionales o servicios de salud.
El material también advierte sobre la importancia de no minimizar el sufrimiento, juzgar, culpabilizar o comparar a la persona con otras situaciones. Frases como “hay gente que está peor que vos” o “lo hacés para llamar la atención” pueden resultar contraproducentes.
Además, la confidencialidad tiene límites cuando existe un peligro concreto e inminente. En esos casos, pedir ayuda y comunicar la situación resulta necesario.
Adolescentes y jóvenes
La adolescencia fue señalada como una etapa que requiere especial atención por los cambios vinculados con la identidad, los vínculos y el proyecto de vida.
El acompañamiento de los adultos debe partir de la escucha y evitar minimizar aquello que para un adolescente puede representar un problema importante. Cambios bruscos, aislamiento, autoagresiones o determinadas expresiones requieren atención y acompañamiento.
Las redes sociales, el bullying, la presión social y el aislamiento también fueron mencionados como posibles factores que pueden aumentar el sufrimiento. Sin embargo, se remarcó que el suicidio es un fenómeno complejo y multicausal, por lo que ninguna de estas situaciones, por sí sola, puede considerarse una causa.
Una responsabilidad social
La prevención no queda limitada al ámbito profesional. Construir una sociedad donde hablar de salud mental no genere vergüenza y donde pedir ayuda sea posible y accesible requiere la participación de distintos actores.
“Hablar de suicidio puede dar una oportunidad”
El planteo final apunta a no esperar a que una persona llegue al límite para preguntarle cómo está. Acercarse, escuchar y buscar ayuda cuando aparece un riesgo son acciones que pueden formar parte de una red de prevención sostenida en el tiempo.
Para Natalia Monetti, Lic. en Psicología (M.P. 11.678), hablar de suicidio de manera responsable puede abrir una puerta para que una persona pueda pedir ayuda y encontrar acompañamiento.
Contacto: 03467-15435104
Atención: online y presencial en Córdoba Capital.

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